La travesía sagrada
La mayoría de las personas cree que vino a este mundo para ser feliz. Y aunque la felicidad es una experiencia maravillosa, no constituye el propósito último de nuestra existencia. La felicidad es una emoción; luminosa, sí, pero tan transitoria como la tristeza, el miedo, el enojo, la sorpresa o el asco. Todas tienen valor. Todas contienen información. Todas pueden convertirse en maestras si aprendemos a escucharlas.
Quizás por eso la vida no nos invita a perseguir emociones agradables, sino a evolucionar en consciencia. A utilizar cada experiencia, placentera o dolorosa, como materia prima para nuestro crecimiento interior. Y aunque podemos transformarnos en cada viaje –si lo hacemos despiertos – la travesía más importante del ser humano no se realiza a........
