El declive de un ciclo
Hay elecciones que administran el poder y elecciones que lo refundan. Lo ocurrido el 31 de mayo en Colombia pertenece inequívocamente a la segunda categoría. No porque los resultados hayan sido extraordinarios en su magnitud, sino porque han revelado algo más profundo que una preferencia electoral: el agotamiento moral de un proyecto político que llegó al poder prometiendo transformación y entregó polarización, desinstitucionalización y la parálisis sistemática de un Estado secuestrado por la retórica.
Abelardo de la Espriella, outsider barranquillero que los encuestadores descartaban con condescendencia, canalizó algo que los modelos estadísticos no saben medir: el hartazgo de una mayoría silenciosa que ya no cree en las promesas del mesianismo de izquierda. Frente a él, Iván Cepeda representa no una renovación sino una inercia: la........
