Prejuicios que envejecieron mal
Crecí oyendo hablar de una "ventana demográfica". El cuento era que, tras décadas de demasiados niños, llegaría un momento con muchos adultos en edad productiva y pocos dependientes. Esa, nos decían, era nuestra oportunidad. El famoso bono demográfico.
También crecí oyendo los temores malthusianos. Que éramos demasiados. Demasiadas bocas, poca comida, demasiados niños. Tanto, que China llegó a limitar a las familias a un solo hijo, que se convirtió en la obsesión por que fuera hombre.
Pues resulta que buena parte de los paradigmas con los que crecimos quedaron patas arriba.
La fecundidad se desplomó en todo el planeta. Y en Colombia lo está haciendo a una velocidad vertiginosa.
En 2025 nacieron en Colombia menos de medio millón de niños, 4,5% menos que el año anterior. La tasa global de fecundidad llegó a apenas un hijo por mujer, menos de la mitad de lo necesario para mantener la población.
La Cepal dice que el bono demográfico de América Latina terminará, en promedio, para el 2028. Para Colombia, nos sentencia, ya terminó.
Y la transformación apenas comienza.
En........
