El “tejemaneje” de las tasas de interés
La Junta Directiva del Banco de La República recientemente aumentó la tasa de interés de referencia en 100 puntos básicos, llevándolas a 10.25%, con lo cual ¡busca contener la presión inflacionaria del aumento del salario mínimo 2026!; siendo esta su primera determinación al alza en más de dos años. Decisión que no fue unánime, lo que da a entender que no es del todo convincente a la luz de la motivación que la sustentó.
Solo cuatro de sus miembros de junta votaron a favor, mientras dos lo hicieron por una reducción de 50 puntos básicos. Y uno, por mantenerla inalterada. En ese orden de ideas, quizás lo más prudente hubiese sido esperar un poco para ver primero la evolución de los indicadores macroeconómicos ante las circunstancias actuales.
Entre tanto, el incremento del salario mínimo supone que si la economía aumenta la demanda agregada, y hay capacidad ociosa, podría estimularse la producción y el empleo. Igualmente, si la oferta responde adecuadamente, el efecto sobre los precios podría ser neutral.
Por el contrario, el incremento de los intereses tiene sus efectos directos en mayores costos de producción y precios.
No obstante, los técnicos dicen que, la política monetaria (intereses) del Banco de la República también juega un papel clave en controlar la inflación y podría tener como objetivo frenar la desconfianza generalizada sobre el valor del dinero y actuar firmemente para recuperar la credibilidad con medidas contundentes que prioricen el control del aumento del costo de vida.
Algunas, razones clave de este planteamiento se supone, para el caso que nos ocupa, fueron: que la inflación ha estado por encima del rango meta del 3% anual, las expectativas de inflación han aumentado, que la demanda agregada pudiera generar presiones inflacionarias, el deterioro fiscal y el aumento del gasto público.
Entre tanto, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, expresó su desacuerdo con la medida argumentando que el aumento de tasas podría contraer la economía.
La economía colombiana creció un 3,6% en el tercer trimestre de 2025 y cerró el año con 2.6%, según el DANE. Y si bien ha mostrado signos de recuperación, el desempleo se mantiene alto.
Algunos sectores han contribuido al crecimiento económico como: servicios, que ha ganado participación significativa en el empleo, con un crecimiento del 48% en 2023; comercio, que creció 5.6% en el tercer trimestre de 2025 y administración pública, que aumentó un 8% en el mismo periodo.
Otros, como la construcción y la industria manufacturera han experimentado contracciones.
De lo anterior se infiere que primero debería incentivarse la producción en estos sectores intensivos en mano de obra con planes y programas que impulsen la industria, el comercio y el turismo.
Y si el aumento de la producción puede absorber parte de la demanda agregada y mitigar presiones inflacionarias, entonces mantener o reducir tasas. Pero si la inflación persiste, el Banco priorizaría la estabilidad de precios.
Así las cosas, mientras el Emisor busca mantener la independencia y enfocarse en la estabilidad, macroeconómica a largo plazo, el gobierno colombiano afirma que la determinación del Banco perjudicial porque afecta negativamente la recuperación económica y el empleo; mientras lo que esperaba, era un recorte para dinamizar el crédito y la economía.
Por último, el gobierno, cree que “el Banco de la República está siendo demasiado cauteloso y no está considerando el impacto social de sus decisiones”.
Así las cosas, el gerente del Banco, Leonardo Villar, ha señalado que la inflación sigue lejos del objetivo de política monetaria y que es necesario tomar medidas para reducirla.
De ahí que hayamos denominado este asunto como el “tejemaneje” de las tasas de interés, que el diccionario define en el lenguaje coloquial como “enredo poco claro para conseguir algo”.
