Adquisiciones militares y disuasión
Entre las diversas formas de evidenciar voluntad por parte del país que disuade destaca una: la adquisición de capacidades estratégicas y asociada a esta, la asignación de los recursos financieros correspondientes.
En tiempos de decisiones trascendentes para el desarrollo de las capacidades estratégicas del país, es oportuno recordar la vinculación entre las adquisiciones militares y la disuasión, una relación de causa efecto permanente e ineludible, cuyas dinámicas, largamente aprendidas, constituyen un tópico de especial importancia en los Estudios Estratégicos.
Desde Sun Tzu hasta Freedman, sin olvidar a Huntington, Robert J. Art y varios otros, han abordado la disuasión en sus más amplias dimensiones.
Sabido es que la disuasión como postura estratégica descansa en dos elementos principales: la capacidad del país que disuade de resistir una agresión de parte de otro estado y/o de tomar represalias significativas en su contra, y paralelamente, la voluntad de hacer uso efectivo de dichas capacidades ante un ataque.
Esta combinación ha de convencer a un potencial agresor de que los costos de su acción serían mayores que los beneficios que eventualmente obtendría de su acometida. Es un cálculo racional, sustentado en doctrinas comunes y tecnologías similares entre el que disuade y el disuadido.
Es un juego psicológico -aunque basado en capacidades materiales- que descansa en la aptitud del país que disuade de convencer a cualquier potencial agresor que tiene la voluntad efectiva de propender a su defensa, utilizando sus medios........
