Testaferros, vándalos y otros criminales
A propósito de una película con la actuación de Woody Allen.
El Testaferro (o La tapadera o El prestanombres) es una película que, a decir del New York Times (1 de octubre de 1976), trata acerca de cómo el hecho de ser miembro del Partido Comunista, o haberlo sido en algún momento anterior, o haberse relacionado con personas que pudieran haber sido miembros, o haber tenido simpatías de izquierda, o haber simpatizado con personas que pudieran haber tenido tales simpatías, bastaba para destruir una carrera, para convertir a viejos amigos en soplones y para humillar los códigos morales de acuerdo a los cuales las personas aspiraban a vivir.
El filme –The Front, 1976– está asociado a la figura de su protagonista, Woody Allen. No obstante, la obra es producto de una creación colectiva dirigida por Martin Ritt, escrita por Walter Berstein, y coprotagonizada por Zero Mostel, Hershal Berardi y Lloyd Gough, todos ellos proscritos del mundo del cine y la televisión en los años 50 del pasado siglo, víctimas de la persecución política liderada por Joseph McCarthy, el inquisidor anticomunista, quien, aprovechando el clima de la Guerra Fría, denunció la supuesta infiltración de espías y comunistas en las universidades, en Hollywood, en la burocracia gubernamental e incluso en el ejército con el propósito de “destruir desde dentro a nuestra gran democracia”.
La denuncia de McCarthy aparece, con nuevos ropajes, entre quienes sostienen que “el mayor peligro para la democracia en Chile es la expansión del narcotráfico, el crimen organizado y los movimientos que validan la agitación social como herramienta política”. De lo que menos peca la sinonimización es de ingenuidad. Comunistas, delincuentes, jubilados y montepiadas deteniendo el tránsito, vándalos, agitadores, estudiantes secundarios exigiendo gratuidad, narcotraficantes, organizaciones criminales, niñas y niños pidiendo elegir sus computadores, son, en el credo nacionalista, sinónimos.
La receta........
