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Irán: cambio o permanencia en tiempos de geopolítica

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15.01.2026

Algunos analistas observan que lo sucedido en Venezuela tiene similitudes geopolíticas con la situación en Irán. No son iguales, pero riman: dos países rebosando petróleo, afines a Rusia y China y con gobiernos de narrativas hostiles a Estados Unidos.

Alguna gente piensa que Irán es un país que tiene mucho petróleo, localizado en el golfo Pérsico, donde hay camellos y se habla árabe. Lo primero sí; lo siguiente definitivamente no. La población mayoritaria de Irán es indoeuropea y su idioma vernáculo es el farsi. No hay dromedarios, pero sí una vasta cultura milenaria que se puede rastrear hasta el zoroastrismo, por ciertos especialistas considerada la raíz de las religiones abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islam), todas la cuales distinguen entre el bien y el mal, la luz y las tinieblas, el cielo y la tierra.

Cuando se trata de política, la confusión puede ser aún mayor. La mayoría de los árabes en el golfo Pérsico son sunitas y viven bajo la hegemonía de casas reales que, en la práctica, son monarquías absolutas, con la salvedad de Bahréin, de mayoría chiita y también de realengo sunita. En este cuadro Irán es una excepción, de mayoría chiita, es decir, fieles a la tradición que reconoce a Alí, el nieto del profeta Mahoma, como representante de Alá en la tierra, bajo el título del primer imán. Toda la teoría política del imanato chiita se basa en la descendencia de Alí (chiat-Ali, los partidarios de Alí).

El chiismo enfatizaba la división entre opresores y oprimidos. Su palabra fue tan convincente en los fieles  que todos los imanes chiitas comenzaron a fallecer por causas no naturales. De esa manera, el imanato llegó hasta el undécimo y luego se elaboró la escatología del imán oculto, el duodécimo, que vendrá en los tiempos de juicio final acompañado de Isa (Jesús) a pedir cuentas a los fieles. El chiismo duodecimano es la religión de Irán desde la dinastía Safavi de 1501 y, según la actual Constitución de Irán, el líder supremo es el representante del imán en la Tierra hasta su regreso.

Cuando en febrero de 1979 se alzó la Revolución que depuso a la dinastía Pahlaví, lo que triunfó fue una versión religiosa del ejercicio temporal del poder político desarrollada por el ayatolá Ruhollah Khomeini, en su exilio en Najaf, Irak. Allí formuló el concepto de “Tutela del jurisprudente islámico”, o “Vélayat-e-Faqih”, que reconoce la preeminencia de la ley de dios por sobre los hombres, y es el jurisprudente (o faqih) quien conoce las claves herméticas de la ley religiosa (sharía).

Esto es lo islámico y debajo de lo islámico está la República, que se traduce en elecciones de presidente, Parlamento y concejos municipales. Cabe anotar también que dicha Revolución se documenta como una combinación poco ortodoxa entre chiismo, marxismo e ideas de izquierda. Una parte importante de la Revolución de 1979 estuvo inspirada en precedentes latinoamericanos, la Revolución cubana y aquella con “empanadas y vino tinto”. Y aunque........

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