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Mentira romántica y verdad futbolística

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Saberse parte de algo mayor que uno mismo y hacer lo posible por cuidarlo no solo es propio de personas sensatas: es el camino más probable para lograr el éxito en cualquier proyecto colectivo.

“Lo que es malo para el panal es malo para la abeja”, Marco Aurelio

Si hay un relato especialmente reiterado en los últimos tiempos es el que celebra al individuo excepcional, dotado de una genialidad que el resto de mortales tan solo podemos admirar. Ese relato migró del mundo de las startups tecnológicas al ámbito político, donde seguir a un líder sin cuestionarlo dejó de ser una idea nefasta para convertirse en una moda contagiosa.

No es difícil reconocer en esas ideas un resabio de romanticismo. Surgido a finales del s. XVIII  como  reacción a una sociedad industrial extremadamente racionalista, el romanticismo  reivindicó la interioridad singular y la genialidad creadora.

Pero lo que en su origen fue una protesta legítima contra la despersonalización acabó derivando en un mito individualista: la fe cuasi religiosa en líderes excepcionales que, cual semidioses inspirados, actúan desde una autonomía absoluta y sin deberle nada a nadie.

El pensador francés René........

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