Siniestro: devorador de sueños
La carretera no es solo asfalto. Es un lienzo donde la urgencia dibuja su obra más sombría. A diario, los vehículos, cápsulas de metal y sueños se lanzan a una danza que a menudo termina en un silencio de hojalata y vidrios esparcidos. Las estadísticas, frías y precisas cual guillotina del destino, susurran la misma historia: la adversidad se arrellana en el asiento del copiloto. Rara vez paga el viaje.
Se dice que las líneas blancas del borde son hilos de algodón que las brujas de antaño hilvanaron para guiar. Esa zozobra moderna las tiñe de carmesí. En este país, donde........
