Gravedad del asombro: habitar el umbral
Vivimos con la columna vertebral encorvada por el peso de un cielo que ya no miramos. La época nos impone una horizontalidad asfixiante, una suerte de hechizo donde el barro de lo cotidiano es el único paisaje permitido. Pareciera que hemos sido condenados a contar los granos de polvo que levantamos al caminar, olvidando que esos mismos granos son, en esencia, restos de estrellas antiguas
Ante dicho panorama, surge la pregunta sin respuestas: ¿debemos sofocar el incendio de nuestra casa terrestre o darnos el lujo de observar el abismo que nos mira desde afuera con su indiferencia de diamante? Atender la vida en........
