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Un traje a la medida, pero: ¿a la medida de quién?

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29.01.2026

Quedarse con el voto prestado

La crítica de improvisación que ha recibido el gobierno que Kast está conformando yerra en lo principal. Desde luego, un equipo en rodaje comete errores mientras logra su afianzamiento. Eso no tiene nada de particular. La novedad es otra.

Lo que debiera llamar la atención y va a producir las más fuertes reacciones es el distanciamiento de los partidos, el decidido propósito de disminuir su influencia colectiva y su negativa a conformar coalición.

Claudio Alvarado dijo que la nueva administración quiere ser juzgada por sus acciones, saldrá a enfrentar problemas, nada parecido a un gobierno de rutina: “No es un gabinete para administrar la normalidad, el equilibrio político no es el eje principal, hoy lo que prima es la capacidad de acción, de decisión y de ejecución”.

La normalidad efectiva, lo contrario de estar en emergencia, es un objetivo que alcanzar que no se consigue haciendo más de lo mismo.

Las primeras señales dadas por Alvarado muestran que la propuesta de enfrentar la muy mencionada emergencia está quedando en el trasfondo. El primer plano es ocupado por la recuperación de la vida tranquila, con un gobierno firme y responsable que priorice el orden, enfrente la violencia, respete y haga respetar la Constitución. Es para esto para lo que se pide colaboración a todos los sectores.

Es sorprendente que las fórmulas habituales de comportamiento de la derecha tradicional no se consideren garantía suficiente de resolución de problemas y que, el equilibrio político no se encuentre en el primero ni en el segundo plano de las preocupaciones. Se quiere conseguir resultados mejores de los que se han tenido en las dos........

© El Líbero