A diez días
Habida cuenta de las actuales circunstancias, es posible que la gente se haya cansado del “verso” electorero, que tanto ha servido históricamente a políticos de una y otra vereda en este pueblo para ganar en las urnas; y, en ese sentido, puede que a Colombia haya llegado para quedarse la manera performativa de hacer política de alto nivel: considerar como los mejores para gobernar a los que dicen mientras hacen. Nada de la “paja” de siempre, nada de promesas fantasiosas que faltan al respeto de las gentes crédulas, no más de esa depresiva actitud ante la vida que esconde desorden, improvisación, derrotismo,........
