Los "contrataderos" disfrazados de fundaciones
Existe una modalidad de corrupción institucionalizada, protegida por la ley, bendecida por la negligencia de los órganos de control y aplaudida en silencio por quienes se benefician de ella. Se llama contratación directa con Entidades Sin Ánimo de Lucro (ESAL), y se ha convertido en el camino más corto, más fácil y más impune para saquear el presupuesto público.
Déjenme poner datos concretos. En mi pueblo, el municipio de Villanueva (La Guajira), entre el 1 de enero de 2024 y el 30 de marzo de 2026 la Alcaldía Municipal suscribió nada menos que 63 contratos con 19 entidades sin ánimo de lucro, por un valor agregado que supera los $2.200 millones. Todos los datos están en SECOP, públicos, verificables, al alcance de cualquier ciudadano.
¿Y qué hacen esas fundaciones? De todo. Y al decir todo, es en serio: una misma fundación, que tiene el mismo representante legal, aparece contratada para organizar el Carnaval, luego para vacunar animales contra la encefalitis equina, luego........
