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Los cafés más importantes – 2

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Lisboa se había adelantado con la Confeitaria Nacional; en 1829, Balthazar Roiz Castanheiro creó este lugar, considerado uno de los lugares más emblemáticos de la capital portuguesa; allí crearon el bolo-rei (roscón de reyes, elaboración parisina adaptada al país luso). Este elegante lugar ha sido frecuentado por ilustres personajes para disfrutar sus tradicionales pasteles; fue proveedora de la Casa Real y ahora de la presidencia de Portugal.

En los Estados Unidos existen menciones del café desde 1669, pero los primeros establecimientos de corte europeo aparecen a raíz del Boston Tea Party; se volvió patriótico “tomar cualquier cosa menos té”; la influencia británica del té perdía peso debido al costoso monopolio de la British East India Company, y el café resultaba más barato, por lo cual el grano se popularizó. Aun cuando la cultura del café en el país norteamericano es diferente de la europea, se inician emprendimientos en San Francisco y Nueva York hacia el siglo XIX; la caída de los precios y el ferrocarril permitieron el acceso a todo público, convirtiéndose en producto de consumo masivo. El Café Buena Vista de San Francisco abre en 1916, y Nueva York recibe al Caffe Regio en 1927, el primero en servir capuccino en ese país, y el Lexington Candy Shop, inicialmente dulcería, transformado después en café y fuente de soda.

Mientras tanto, en Europa Central se abrirían nuevos establecimientos; en 1914, se inaugura en Praga el Café Imperial, de estilo Art Deco, frecuentado por Frank Kafka, el compositor Leoš Janáček y Albert Esinstein. Entre otros visitantes célebres se cuenta el primer presidente de checoeslovaco, Tomas Garrigue Masaryk. Soportó abierto la Segunda Guera Mundial y vivió bajo la égida comunista hasta cuando en 2002 el hotel donde está alojado el café fue remodelado totalmente, restaurando su estilo original. El Café Central de Viena es toda una institución de la ciudad; abierto formalmente en 1876, la intelectualidad austriaca lo convirtió en su sancta sanctorum; fueron visitantes asiduos intelectuales, escritores y pensadores, entre ellos Sigmund Freud, Arthur Schnitzler, Peter Altenberg y León Trotsky. Tras la Segunda Guerra Mundial el Café Central cerró sus puertas; en 1975, después de la restauración del Palais Ferstel, el histórico café reabrió y recuperó su lugar como uno de los espacios culturales y gastronómicos más emblemáticos de Viena.

Los cafés españoles tienen tradición centenaria; algunos iniciaron como tabernas en el siglo XVII. El Rinconcillo de Sevilla es el más antiguo de la ciudad, abierto desde 1670; se mantiene con su estilo andaluz y decorado ancestral. El Café Comercial de Madrid se menciona por primera vez en Los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós antes de 1870, cuando aparece la licencia de funcionamiento. Allí han debatido al calor de una café políticos, intelectuales y artista como Almodovar, Carmen Maura y Vicente Aranda. El Café de L´Òpera de Barcelona, situado en La Rambla, frente al Liceu; pasó de ser una tasca-hostal al café-restaurante de hoy, dedicado a los asistentes al Gran Teatro del Liceu; fue el punto de encuentro de pintores como Miró o el Rey Alfonso XIII.


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