Muerto el perro, ¿se acaba la rabia?
Vélez tiene razón en algo importante: un límite rígido puede excluir a quienes el sistema considera demasiado riesgosos. El propio Banco de la República ha señalado que, cuando la tasa máxima no alcanza para cubrir el riesgo y los costos de atender determinados clientes, la oferta de crédito formal puede reducirse y parte de esa demanda puede terminar en fuentes no vigiladas.
Pero de ahí no se desprende que eliminar el límite resuelva el problema.
El riesgo no desaparece cuando se quita el techo. Se incorpora al precio y se le pasa al deudor. Una tasa más alta puede hacer rentable un préstamo que antes no lo era, pero no puede volver estable un ingreso que nunca lo ha sido. No puede corregir la informalidad. No puede eliminar la volatilidad. No puede convertir un ingreso incierto en uno confiable.
La tasa remunera el riesgo; no lo cura.
Y aquí está el punto que el........
