Punto de inflexión
Este es sólo un ejemplo diminuto de la nueva y silenciosa dinámica (llamémosla, punto de inflexión) que permea Nueva York con ocasión del Mundial y que se asienta con cada bar que prefiere sintonizar a Messi, a Cristiano o a Mbappé en lugar de a los Mets, a los Yankees o a los Knicks (bueno, a los Knicks no, un título de la NBA tras 53 años supera a cualquier partido, pero fue algo excepcional, como el paso fugaz de un cometa).
Puede que esta ocasión sea finalmente la vencida para la más grande ilusión por la que se frotan las manos los accionistas deportivos en todo el planeta: que a Estados Unidos, de hecho, le empiece a gustar el fútbol. Un momento de no retorno que eventualmente........
