Seguridad y control
Más allá de la intención de ese gesto, resulta necesario preguntarnos qué mensaje transmite. Desde el punto de vista institucional, el poder ejecutivo debe mantener una clara separación de la función militar. Es cierto que, en un Estado de derecho como el colombiano, el monopolio legítimo de la fuerza corresponde al Estado. Sin embargo, en la vida práctica, la realidad es mucho más compleja: las organizaciones criminales tienen armas, los grupos ilegales las tienen y muchos ciudadanos las adquieren y las mantienen en sus casas como una supuesta medida de protección.
Poco a poco hemos asociado la idea de seguridad con la idea de armarnos. Pero armarse también implica la posibilidad de atacar, de responder con violencia y, eventualmente, de hacerle daño al otro.
Hoy, la seguridad, que durante mucho tiempo entendimos como la capacidad de minimizar las amenazas, parece haberse transformado en la posibilidad de no salir, no pensar, no hablar y no decir en voz alta aquello que incomoda. Las armas han silenciado históricamente voces críticas, pero también han restringido la posibilidad de construir sociedades que crezcan en bienestar, salud, educación y cultura.
Creo que necesitamos repensar el concepto de seguridad.
Seguridad no es únicamente ausencia de violencia. Seguridad también significa tener oportunidades........
