¡En defensa de los biocombustibles!
Las leyes 693 de 2001, de mi autoría y la Ley 939 de 2004 dispusieron la obligación de dichas mezclas en todo el territorio nacional, en el primer caso a partir de 2005 y en el segundo a partir de 2008. 21 años después de contribuir con la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, 3,9 millones de toneladas de gases de efecto invernadero en el 2025 y 950 toneladas de material particulado, causantes del Cambio climático y nocivas para la salud, especialmente en los grandes centros urbanos, la cadena productiva de etanol está amenazada por la miopía, la ambigüedad y la falta de coherencia de la política pública del actual gobierno, poniendo en riesgo el avance de la Transición energética justa que tanto pregona.
Veamos. El detonante de esta crisis del etanol está en la avalancha del etanol importado, que ha venido ganando cada vez mayor participación en el mercado doméstico. Hasta el año 2016, la producción nacional daba abasto para satisfacer la demanda interna y sólo a partir del año siguiente empieza a abrirse paso el etanol importado desde los EEUU, escalando en los siguientes años hasta alcanzar el 40% en 2023 y más recientemente, entre los años 2024 y 2025, superando el 50% del mercado.
Cabe preguntarse cómo se explica este cambio tan dramático en tan corto tiempo. Una primera aproximación a la respuesta........
