El 51, con admiración, respeto y gratitud
Hay cosas que no deberían ser tomadas en serio, pero en este mundo y en este tiempo uno no debe subestimar la posibilidad de que alguna idea, por inverosímil que parezca, pase de su metaverso imaginario a este planeta que habitamos donde los linderos entre realidad y ficción se han vuelto tan permeables.
Por segunda vez desde marzo, el Presidente de los Estados Unidos ha dicho que Venezuela podría convertirse en el estado número 51 de su federación.
Advierto que mis sentimientos hacia la gran nación del Norte son de simpatía y admiración. Creo, como el historiador Paul Johnson que “La creación de los Estados Unidos de América es la más grande de todas las aventuras humanas.” Me interesan su historia, su enorme geografía, su literatura, su capacidad para metabolizar la diversidad, su vida, en fin, una parte de la cual es el béisbol, ese deporte que amo. Lo digo sin desconocer sus problemas y sus errores, algunos muy grandes, porque el sentido crítico no hay que perderlo y no lo pierdo, ni siquiera con mi propio país o conmigo mismo.
Comprendo que dado lo que hemos vivido, a muchos de nuestros compatriotas les pueda parecer atractiva la posibilidad de convertirnos en estado de la Unión. Escribo para decir que no estoy de acuerdo y explicar por qué.
Constitucionalmente, en Venezuela tal cosa es imposible, desde el artículo 1 que proclama una tradición que arranca en el Acta del 5 de Julio de 1811. Y en Estados Unidos, llegar a la estadidad........
