Robot: ¿El esclavo perfecto?
“…El deseo del hombre de un esclavo perfecto se hunde y pierde en la historia antigua, en las leyendas…”
El dramaturgo checo Karel Čapek, en 1920, utilizó en su obra de teatro “R.U.R: Los Robots Universales de Rossum” una denominación que se impondría para nombrar, en toda la literatura y en la ciencia, a la máquina creada para trabajar, de forma autónoma, en beneficio de nosotros, ése término proviene del checo “robota”, trabajo forzado o duro, servidumbre. Hoy, los robots ya están aquí, han venido para quedarse, por tanto, es fundamental educar a los niños e incorporarlos a la comprensión y aceptación de las tecnologías. En Venezuela existen empresas como “Kurius Education”, que cubre esta necesidad trabajando con colegios de primera línea, su objetivo principal es ser el “…puente entre las comunidades académicas y la tecnología, creando e implementando programas curriculares STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) …Partimos de la enseñanza de robótica y ahora nos expandimos a más herramientas tecnológicas que facilitan el aprendizaje…”. Imprescindible.
El deseo del hombre de un esclavo perfecto se hunde y pierde en la historia antigua, en las leyendas, una de ellas la protagoniza Hefesto el dios griego del fuego, la forja, la metalurgia y la artesanía, a quien Zeus le exige inventar algo para proteger a su amante, Europa, madre del rey Minos quien vivía en Creta. Así nace la figura del primer autómata gigante, Talos, cuya misión era alejar a los enemigos que se acercaran a la isla. La literatura, las revistas, suplementos, el cine y la televisión nos trajeron nuevos y variados robots, androides y cyborgs, tales como Robotina de Los Supersónicos; el famoso R2D2 (Arturito) y C-3PO de Star Wars, Terminator, Robocops el policía, Data de Star Trek y Mazinger Z, por nombrar algunos de ellos. Ahora, días atrás, enfrentamos la realidad en el Templo del Cielo, situado en el parque Tiantan Gongyuan, al sur de la ciudad de Pekín en China, donde se realizó una extraordinaria presentación de coreografía robótica real, realizada por 50 robots del modelo G1 de Unitree, moviéndose con características humanas en perfecta sincronización, un hito histórico, que todavía no asimilamos en su verdadera dimensión.
Los robots están en nuestra vida cotidiana y su presencia se agiganta por la incorporación de inteligencia artificial en su diseño, dándole a la máquina autonomía en la ejecución de las acciones para las que fueron programadas, a tal efecto debemos entender lo que esto significa y prever las posibles consecuencias riesgosas:
-Como dijimos al comienzo, hay que hacer grandes esfuerzos para instruir a los niños y jóvenes en la esencia y manejo de esta tecnología, de lo contrario se ampliará la enorme brecha tecnológica que ya existe con respecto a los países avanzados y traerá consecuencias económicas y sociales importantes al aumentar el rezago.
-Debemos estar atentos y monitorear el desplazamiento de la mano de obra por la incorporación de robots inteligentes a labores humanas, la inteligencia artificial unida a la robotización implica una mayor competencia para el hombre, y no solo es en el trabajo físico, también en las tareas intelectuales. Es conveniente distinguir entre automatización y robotización, la primera ya existía, es más amplia, la conseguimos en industrias automotrices, su característica principal es su rigidez, la máquina automatizada cumple generalmente un trabajo repetitivo, como soldar o atornillar piezas, etcétera. Si quieres cambiar el producto, normalmente debes modificar la estructura mecánica, no solo el software. La robotización es una automatización avanzada, cada día más flexible, por cuanto un mismo robot puede ser programado para que ejecute numerosas tareas simplemente ampliando y modificando los softwares que los controlan.
-Tendremos que aprender a convivir a diario con ellos y entender que, por más parecidos al ser humano que los fabrican, ellos son solo máquinas, aunque puedan interactuar con nosotros. Robin Williams, el extraordinario actor, en 1999 dio vida en el cine a Andrew, personaje de un cuento de Isaac Asimov “El Hombre del Bicentenario”, un androide doméstico que evoluciona y adquiere emociones y sentimientos humanos, creando una vinculación y relación con una familia durante décadas. La película pudo parecer absurda, especulativa y sentimentaloide, pero ahora se hizo realidad y debido a ello la Unión Europea establece la prohibición de robots que de alguna forma incentiven o manipulen las emociones del usuario, ellos no son capaces de sentir amor por nosotros, por lo que nosotros no debemos actuar de forma diferente.
-La rápida introducción de la tecnología robótica en la sociedad humana encierra serias tensiones o posibles riesgos, lo cual están siendo estudiado bajo la premisa de que lo más importante son “…la seguridad y la salud humanas; la libertad, la intimidad, la integridad y la dignidad; la autodeterminación y la no discriminación, y la protección de los datos personales…”, principios contenidos en la llamada Ley de Inteligencia Artificial, aprobada por la Unión Europea el 13 de marzo de 2024, siendo la primera legislación de ese tipo a nivel mundial, regula tanto el uso de los softwares como la construcción de robots con inteligencia y establece las normas éticas y de seguridad.
-Fue en 1942 cuando, uno de nuestros más apreciados escritores, el científico Isaac Asimov estableció en uno de sus obras “Runaround”, las primeras tres leyes de los robots, que luego ampliaría con una cuarta en libros como “Yo Robot”, o los “Robots del Amanecer”, ellas son: Un robot no hará daño a un ser humano ni, por inacción, permitirá que un ser humano lo sufra; un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto cuando estas órdenes entren en conflicto con la primera ley y un robot debe proteger su propia existencia, siempre y cuando esta protección no entre en conflicto con la primera o la segunda ley. Más tarde en 1985 en la obra “Robots e Imperio” establece la llamada Ley Cero que priva sobre todas las demás: «Un robot no puede causar daño a la humanidad o, por inacción, permitir que la humanidad lo sufra». Estas leyes se convirtieron en un referente ético que ha servido de base a la antes nombrada Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea para la elaboración de sus normas éticas, algunas de ellas las exponemos a continuación: 1. Estricta supervisión humana, los robots deberán tener una forma de interrumpir su marcha, de poder desactivarlos en caso de emergencia; 2. Los robots no podrán hacer daño a los seres humanos; 2. El ser humano que interactúe con ellos deberá ser informado de que se trata de una máquina con IA, sobre todo con los chatbots o interfaces de voz; 3. Deberán tener una especie de “caja negra”, que registre todas sus actuaciones o sea, tener “trazabilidad”; 4. Todas las actuaciones del robot tiene que poder ser explicables por cualquier operador; 5. Todo robot civil, tomando en cuenta su tipo de tarea, tamaño y riesgo potencial, tendrá que tener un seguro que lo ampare, por ejemplo autos sin conductor; 6. No podrán generarse relaciones emocionales con los robots, se prohíbe la manipulación subliminal o engañosa.
Esto supone una revolución en la sociedad humana, estamos lejos de comprender su alcance.
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