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Sentencia condenatoria a la juez María Elena Merengue -la flaca Merengue-

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11.03.2026

«La justicia es la reina de las virtudes republicanas y con ella se sostiene la libertad y la igualdad; cuando un juez se corrompe, no sólo delinque, sino que asesina la confianza del pueblo en sus instituciones.»

Canon: Esto no aplica ni a jueces ni a fiscales probos; solo a quienes se apartan del rigor ético y científico. Pues no son todos los que están ni están todos los que son.

I. Narrativa: El desmantelamiento de una hegemonía criminal y la larva de la corrupción

En nombre de la República y por autoridad de la ley, este Tribunal procede a desentrañar y sentenciar la conducta de la ciudadana María Elena Merengue, identificada en las ramificaciones tentaculares de su estructura delictiva bajo el nombre clave de «La Flaca Merengue». Se determina que la acusada, lejos de cumplir con el sagrado deber de impartir justicia, dirige, mantiene y oxigena una red de extorsión y prevaricación que funciona como un engranaje de precisión criminal en el seno del Poder Judicial.

La sentencia condenatoria a la juez María Elena Merengue (la flaca Merengue) se fundamenta en que ella encabeza un Grupo Estructurado de Delincuencia Organizada (GEDO) que permea transversalmente el sistema de administración de justicia. Este alias, «La Flaca», responde a una naturaleza parasitaria interna: tal como una larva alienígena que consume al huésped desde sus entrañas, la corrupción, el cohecho y la prevaricación han colonizado su psiquis, dejando una estructura ética famélica y una probidad inexistente. Esta conducta no es un error individual, sino que se apoya en un sostén de omisión y justificación de quienes, desde las sombras, validan su sadismo y su criminalidad por ser funcional a intereses inconfesables que operan impunemente bajo su manto.

Su actuación se basa en la colusión absoluta con fiscales del Ministerio Público, funcionarios de la policía de investigación penal y expertos de la medicatura forense. Esta trama secuestra la libertad de ciudadanos, cebándose con ensañamiento en hombres inocentes a quienes la acusada atribuye delitos rebuscados, forjando tipos penales inexistentes o descontextualizados para forzar condenas de 30 años si no se satisface el pago de millones de dólares. El lema que rige sus operaciones y que es ley en su despacho es elocuente: «El que paga sale, el que no paga muere en la cárcel».

La metástasis en la alzada y los jueces títeres Este Tribunal determina con rigor científico que la red criminal de la procesada no se limita a su despacho de instancia, sino que ha logrado una metástasis en la alzada. Merengue controla los hilos de los........

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