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Por la puerta del sol -252-: Tesoros inestimables que la vida me regaló

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14.03.2026

Cuando alguien a quien amaste se convierte en un recuerdo, el recuerdo se convierte en un tesoro. Es el perro el mejor amigo del hombre, yo diría el verdadero amigo, el que seamos pobres o ricos, príncipes o mendigos nos querrá, nos protegerá y acompañará hasta el final, sin pedir nada a cambio. Son ellos los que con su inestimable compañía y cariño nos demuestran con su presencia que no estamos solos, que nunca nos abandonarán pase lo que pase… 

Al perro le engalanan tantas virtudes y capacidades que enumerarlas significaría  mucho espacio. Respecto al instinto e inteligencia, sobre todo la de los domésticos, cuyos ejemplos si pudiéramos citarlos se podrían llenar multitud de volúmenes. Son animales capaces de aprender cualquier número de habilidades, algunas de estas asombran. Han desarrollado su inteligencia en su relación con los humanos. Para hacerse entender ladra, de tal manera que no se le puede impedir manifestarse, igual que al ser humano prohibirle hablar…

Son tan repetidos los ejemplos de su inteligencia y fidelidad que muchos recordaremos haber observado algún caso interesante como el del perro que habiendo muerto su amo se negara a abandonar su sepulcro, igual sabemos de perros que salvan a niños y adultos que se estaban ahogando, también hay los que han muerto defendiendo a su amo…

Las mascotas son esos seres a los que llegamos a querer como a los propios hijos y duelen en el alma cuando se nos mueren. Son tan leales que llegan a convertirse en víctimas de su propia abnegación. Es el único animal que desde tiempos remotos sigue al hombre incondicionalmente por la Geografía del mundo. En los monumentos, templos antiguos y jeroglíficos egipcios, es el perro el símbolo de la vigilancia.  Homero y Virgilio en buena parte de sus obras se refieren a este animal enalteciendo sus nobles cualidades, una de ellas la de ser más humanos que el mismo hombre quien siendo pensante y razonador es capaz de cometer las peores felonías. 

El hombre nunca será amigo ni noble como el perro, no amará, no será jamás fiel ni humilde como este animal. Argos se llamaba el perro de Ulises el legendario y célebre rey de Ítaca, quien concluida su labor en la guerra de Troya quiso regresar a su tierra veinte años después. Para no ser identificado viajó vestido de mendigo. El camino por donde su perro Argos lo vio partir tantos años antes, salía a esperarlo a pesar de ya no contar con fuerzas que lo sostuvieran de pie. Ulises se aproximaba a su casa sin ser reconocido por nadie, solo su perro, el único ser que salió corriendo a recibir a su amo. Fue tanta su emoción que al verlo cayó muerto a sus pies. 

En Mérida hay un monumento dedicado a Nevado el perro de Bolívar quien lo acompañó en la Campaña Admirable, muriendo heroicamente al lado de su amo en la Batalla de Carabobo el 24 de Junio de 1821, día en que se selló para siempre la libertad de Venezuela.  No todos los perros han sido famosos, pero como los grandes igualmente son fuertes defensores de sus amos, héroes en su silencio, vigilantes a toda prueba. Son únicos en cargar sus dolores,  sin un lamento, sin una queja.

Deseo que sean felices mis amados perros allá en el cielo, en donde todos cabemos como cabe un Hosanna dedicado a Dios en el azul de las alturas.

Por todo esto es que entre más conozco la humanidad más amo a mis perros Tinta y Pataruco.

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