Fe de verdad
Hay momentos en la vida en los que todo parece estar en caída: un partido que ilusionaba y termina doliendo, una semana mala en el negocio, un país que tropieza una y otra vez con las mismas piedras. Y es en esos momentos, cuando todo se detiene y aún no hay salida, es donde el Sábado Santo cobra sentido; porque no es todavía el día de la resurrección. Es el día del silencio, el día en que ya pasó el golpe pero todavía no llega la luz, el día en que todo parece suspendido. Y ahí aparece la fe de verdad.
No la fe fácil, esa que uno tiene cuando todo sale bien, sino esa que se sostiene cuando uno no entiende. Cuando duele. Cuando toca esperar sin saber si lo que viene será mejor. El Sábado Santo nos recuerda una verdad profundamente humana; que la oscuridad........
