Libertad de expresión vs oda a la opresión
Mis espacios como columnista generalmente los uso para documentar investigaciones, exaltar historia de vidas inspiradoras y liderazgos femeninos que potencian la transformación social, sin embargo, hoy el motivo cambió y lo quiero hacer con la altura merecida y el respeto y compromiso que ejerzo por mi país diariamente desde iniciativas que aportan al tejido social desde la paz y el respeto por las diferencias; soñando con que un día no sea un milagro la inclusión, la libertad de expresión y la igualdad de derechos.
No puedo guardar silencio frente a algunas formas de ejercer poder vertical que afectan el ecosistema geopolítico, cultural, social e incluso personal; no solo es el caso de censura a algunos medios de comunicación o periodistas, sino también el manejo de las narrativas violentas y opresoras que pretenden normalizarse como formas de “limpieza-equilibrio” social para lograr seguridad y garantía de la “democracia”.
No podemos normalizar lo que atropella, porque somos de un partido político o amigo de un gobernante, hay que mantener autocritica y objetividad basados en un criterio de bien común , las formas opresoras no pueden ser validadas aunque se disfracen de política de orden y estabilidad social, dado que la ciudadanía merece y necesita entornos, relatos y dinámicas pacificadoras donde no se enaltezca bajo........
