Belfast: cuando la historia cambia de enemigo
Las imágenes llegan desde Belfast y parecen familiares. Casas incendiadas. Multitudes enfurecidas. Policías enfrentando disturbios. Gente buscando culpables antes que explicaciones. En Irlanda, diría William Faulkner, escritor estadounidense, igual que suele ocurrir en otras partes del mundo, “el pasado nunca está muerto. Ni siquiera es pasado.”
En esta ocasión, la chispa que incendió la calma fue un ataque presuntamente cometido por un refugiado sudanés. Bastó eso para que algunos barrios de Irlanda del Norte ardieran. La ira se dirigió contra migrantes, extranjeros y solicitantes de asilo. Luego, las redes sociales hicieron el resto: amplificaron rumores, simplificaron causas y distribuyeron culpables a domicilio.
La lectura fácil viene rápido. Es muy sencilla. Se dirá que se trata de una crisis migratoria. Que Europa enfrenta problemas de integración. Que el aumento de la inmigración genera tensiones sociales.
Y todo eso es cierto. Pero también pudiera estar ocultando algo más inquietante. Belfast lleva más de un siglo enseñando una lección incómoda: los conflictos rara vez desaparecen. Lo que hacen es cambiar de disfraz.
Durante........
