La compleja negociación cubana
Fidel Castro me hizo una confesión sorprendente por ser un dictador: admitió haber cometido un grave error en la negociación que sostuvo con el Presidente Clinton. Explicó que sostuvo una conversación con el presidente estadounidense donde él se comprometió a no derribar las avionetas piloteadas por exiliados cubanos organizados en el grupo Hermanos Al Rescate.
Las avionetas sobrevolaron La Habana, especialmente sobre su malecón, echando volantes exhortando a levantarse en contra del gobierno de la Isla. El razonamiento de Clinton, según me explicó Fidel, era que no querÃa enfrentar demasiada oposición del exilio cubano a la hora de anunciar el acuerdo entre su gobierno y el cubano.
Después de aceptar esa condición que impuso Clinton, de respetar los vuelos de las avionetas de Hermanos Al Rescate, Fidel cometió un error. En vez de dar esa instrucción inmediatamente al jefe de la fuerza aérea cubana, él tomó una siesta. Lo despertaron de la siesta con la noticia de que la fuerza aérea cubana habÃa derribado dos avionetas y que sus cuatro pilotos fallecieron.
A partir de ese hecho, el Congreso de Estados Unidos aprobó la durÃsima y anticubana Ley Helms-Burton, efectivamente anulando cualquier posibilidad de acuerdo entre los dos paÃses. Eso ocurrió en febrero de 1996. Fidel me confesó que fue su culpa que no se hubiera logrado el acuerdo que deseaba con Clinton.
Veinte años después, en 2016 Raúl Castro llegó a un acuerdo con el Presidente Obama que ofertaba abrir al mercado interno cubano a la inversión privada extranjera, al mismo tiempo que ofrecÃa permitir a la economÃa cubana acceso al mercado mundial.
El acuerdo aparentemente no implicaba que Cuba se habÃa comprometido inmediatamente a algún tipo de reforma democrática interna, aunque, según algunos voceros del gobierno de Obama, esa reforma estaba implÃcita en el acuerdo. Y que se habÃa conversado con los dirigentes........
