El doble discurso como estrategia de gobierno
La defensa que hace Morena de sí mismo se compone de la letanía “Traidores a la Patria, Intervencionismo Extranjero y Soberanía Nacional”. Obviamente su dirigentes creen que les sirve para los propósitos de la captura del imaginario popular y apoyo social de su base militante. Pero también sirve para ocultar lo que decide y hace fuera de la vista pública. Recurre al doble discurso como si fuera una razón de Estado, sin serlo.
La cancelación de la visa estadounidense a Andrés López Beltrán, hijo de Andrés Manuel López Obrador, por parte del gobierno estadounidense despertó la ira, la paranoia y la desesperación dentro del gobierno de Claudia Sheinbaum y en las filas del partido Morena.
Ninguna cancelación de visa a algún miembro de Morena, y ya son varios “sin visa”, había despertado tanta furia. Los gobernadores de Morena publicaron un desplegado refrendando, como si estuviera en duda, su honestidad y rectitud a la hora de gobernar.
Si su intención era defender a López Beltrán, nunca lo dijeron. Clara Brugada denunció al imperialismo. Sheinbaum señaló que la acción de quitar su visa era porque Andy es una “persona políticamente expuesta” y que fue una acción discriminatoria contra México. La presidenta fue, acaso es necesario decirlo, ambigua en su “análisis y explicación” del hecho.
El “ecosistema Morena” revira contra la oposición, en un desesperado intento por cambiar la narrativa nacional. La pesada losa del mantra del “narco partido” y del “narcogobierno” está cobrando víctimas, especialmente visible en las encuestas.
Las listas negras de Luisa María Alcalde contra periodistas, políticos y medios son el prolegómeno a la justificación de la represión y encarcelamiento de miembros de la oposición.........
