Nuevas siglas, viejas lealtades
Este miércoles vence el plazo para que las organizaciones que buscan convertirse en partidos políticos celebren sus asambleas constitutivas. De marzo a junio se sabrá cuáles obtienen el registro y, si todo camina como hoy, a partir de julio México podría sumar tres o cuatro fuerzas rumbo a las elecciones de 2027.
En el papel, la historia se vende como pluralidad y participación. En la práctica, el sistema vuelve a mostrar su tentación favorita: convertir la política en industria y el registro en franquicia.
Porque el atractivo no es menor: además del sello electoral, viene el premio mayor: prerrogativas. Se habla de 150 millones de pesos anuales para cada partido que nazca con validez.
Y ahí aparece la pregunta incómoda: ¿cuántos proyectos son verdaderamente ciudadanos y cuántos son, más bien, un trampolín para personajes que no conciben la vida fuera del presupuesto?
En la recta final destacan Somos México, Construyendo Solidaridad y Paz, México tiene Vida y Que Viva la........
