La cocina que no debería existir
La historia de la guerra también puede leerse en los fogones. Cada conflicto transforma la mesa, obliga a sustituir ingredientes, a estirar raciones, a inventar platillos con lo que haya disponible. Si la abundancia define una cocina cortesana, la escasez revela la creatividad profunda de los pueblos.
En la Edad Media, los asedios prolongados convertían el pan negro, las legumbres secas y las sopas aguadas en alimento cotidiano. Durante la Guerra de los Cien Años o los sitios de ciudades italianas, se molía cualquier grano disponible —cebada, avena, incluso castañas— para sobrevivir. Más tarde, en el siglo XVIII, las campañas napoleónicas impulsaron un invento decisivo: la conservación hermética de alimentos. El pastelero........
