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24.03.2026

Aquellos tiempos de la Feria Internacional del Caballo de Texcoco, de los años 80 y 90, son recuerdo para muchos de nosotros. Feria que prácticamente inventó don Antonio Ariza con el respaldo, evidentemente, de Casa Pedro Domecq, en tiempos en los que las marcas no rehuían las tradiciones ni daban la espalda a la cultura. Hoy en día, en este mundo “globalizado”, estamos llenos de tibieza, cobardía e hipocresía mercadológica en la mayoría de los casos. Lo mismo sucede con las cervezas: venden, sí, pero no se anuncian. Entienden que el mercado está ahí, pero prefieren “taparse”, no les vayan a quitar likes en sus redes.

La Plaza Silverio Pérez, en su feria texcocana, pasó de ser una gran feria a una en la que las cosas se complicaron por distintas razones: el manoseo de distintos empresarios, la inseguridad que vive el país —aunque desde temprano nos digan que estamos muy bien— y, en lo taurino, en años anteriores, la conformación de carteleras poco atractivas por las combinaciones........

© El Financiero