Respetar la autodeterminación no debe significar convalidar a sátrapas
¿Qué autodeterminación puede tener un pueblo cuando le es cancelado su derecho a decidir; cuando le es vetada su opción de elegir en las urnas a sus gobernantes… o cuando estos gobernantes deciden quién es “vendepatrias” y, por tanto, no tiene permitido participar en democracia?
La cantaleta de la “autodeterminación de los pueblos”, a la que alude la presidenta Sheinbaum en el caso de Nicaragua, ya no puede ser usada como excusa para convalidar regímenes dictatoriales y represivos, como el de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, copresidenta.
Es válido tener afinidad ideológica. Pero una cosa es ser de izquierda o de derecha y otra voltear la vista ante la violación de derechos humanos, sea en Nicaragua, en Venezuela, en Estados Unidos o en Palestina.
La semana pasada, en el marco de la conmemoración del 47 aniversario de la Revolución Sandinista –que derrocó al dictador Anastasio Somoza–, el presidente Daniel Ortega, quien va para 20 años gobernando Nicaragua con una estela de represión y autoritarismo, aseguró: “¡Que se olviden! Aquí no volverá a haber elecciones, para (evitar) que por ahí intenten ellos (los partidos de oposición) atrapar el gobierno, atrapar el poder”.
La declaración desencadenó el repudio generalizado a nivel internacional –sin contar a México– e incluso advertencias del........
