Vender y comprar autos ya no es lo mismo
Los unicornios mexicanos han contribuido a cambiar la percepción no sólo de que el cambio tecnológico bien aplicado impulsa los negocios, y sobre todo los ingresos para los que confían en esos proyectos. Desde luego que todos han tenido que enfrentar obstáculos y la prueba está en que ninguno de los grandes unicornios mexicanos ha desaparecido. Siguen ahí, operando, ajustando estructuras, recortando excesos y entendiendo que el verdadero reto comienza cuando el mercado deja de aplaudir únicamente el crecimiento acelerado.
Y en esa narrativa, Kavak se convirtió quizá en el caso más visible —y también más incómodo para sus críticos— de resiliencia empresarial.
La empresa fundada por Carlos y Loreanne García Ottati pasó de ser el símbolo perfecto del boom tecnológico latinoamericano a convertirse en blanco favorito de cuestionamientos: si el modelo era demasiado agresivo, si tenían un crecimiento insostenible, qué si el mercado de autos seminuevos no daba para tanto. Pero ahí sigue.
La recaudación de 427 millones de dólares en sus rondas Serie F no es menor en un entorno donde el capital dejó de financiar promesas vacías. Hoy los fondos revisan caja, eficiencia operativa y capacidad de ejecución con una lupa mucho más severa y Kavak logró atraer recursos y es una buena noticia, en el entorno actual.
El punto interesante es que mientras Kavak intenta consolidar su nueva etapa, el mercado también comienza a moverse con nuevos jugadores que aprendieron de sus aciertos… y de sus errores.
Ahí aparece Wahu, una plataforma que entra al negocio de compra y venta de autos usados con una propuesta más afinada, menos estridente y que gana terreno; si bien no busca ni tiene la intención de competir con el gigante tecnológico en esa materia, está logrando atraer la confianza de clientes en todos........
