Cuando vender también es una forma de sucesión
En las últimas semanas, en el sector empresarial y financiero, el tema de conversación ha sido sobre el proceso de venta que llevan por un lado, la famosa cadena familiar de La Casa Toño y por el otro, la empresa sinaloense de Su Karne, que oficialmente ha dicho que siempre evalúa alternativas para crecer, al responder la pregunta si estaba en venta.
Hasta ahora, las versiones sobre el porqué ambas empresas mexicanas, reconocidas, con buenos números, venden precisamente ahora han sido diversas, desde aquellos que aseguraban que el bajo crecimiento de la economía ya les había afectado, el acoso del SAT, en el caso de la empresa de cárnicos, la ubicación y relación de sus dueños con personajes señalados por autoridades; nada más alejado de la realidad.
Las dos compañías fueron construidas alrededor de un fundador o de una familia empresaria, que alcanzaron una escala relevante, pero donde la sucesión generacional no parece haber sido el mecanismo elegido para garantizar la continuidad del control familiar, y esa no es coincidencia, sino precisamente el punto de partida de porqué justo ahora exploran su venta.
Una venta no necesariamente significa que el negocio esté mal, que haya perdido mercado o que sus propietarios tengan problemas financieros; en determinadas circunstancias, puede ser precisamente la decisión patrimonial más racional cuando no existe un sucesor preparado, consensuado o con interés en asumir el tamaño y complejidad de la empresa.
Justo ahí, quienes conocen del tema de ambas empresas, explican es precisamente el tema de la sucesión no definida, que ha hecho que ambas empresas coincidentemente analicen su futuro.
En La Casa de Toño, fundada por Marco Antonio Campos, la cadena tiene 81 restaurantes y se analiza una operación que podría superar los 400 millones de dólares.........
