Trump está en arenas movedizas en Irán
A casi un mes de haber comenzado la ofensiva de Estados Unidos contra Irán, la realidad es mucho más compleja de lo esperado, y el presidente Trump parece atrapado en un pantano estratégico en el que cada movimiento lo hunde más.
No hubo golpe decisivo, no hubo rendición rápida, no hubo reapertura expedita del Estrecho de Ormuz. Lo que sí apareció fue el peor escenario para Washington: una guerra cara, políticamente desgastante y sin salida clara.
Agencias internacionales reportaron que la Casa Blanca sigue empujando una salida negociada. Trump envió a Irán un plan de alto al fuego de 15 puntos a través de Pakistán, que se declaró listo para acoger negociaciones. Teherán lo rechazó públicamente, lo calificó de “maximalista e irrazonable” y presentó su propia contrapropuesta de cinco puntos, que incluye reparaciones de guerra y el reconocimiento de su soberanía sobre el Estrecho de Ormuz. Las posiciones de partida son estructuralmente asimétricas, y cualquier acuerdo que hoy se alcance será peor que el que pudo negociarse antes de las hostilidades.
The Economist, en su edición de esta semana, lo resume con crudeza: pese al poder militar desplegado por Estados Unidos e Israel, Irán ha logrado colocarse en una posición estratégica mejor de lo que muchos anticipaban. El régimen ha sufrido golpes severos, pero sobrevive. Y en guerras de esta naturaleza, sobrevivir ya es una forma de triunfo, sobre todo cuando el adversario no consigue traducir su superioridad militar en un objetivo político verificable. El semanario señala, sin matices, que Trump se lanzó al conflicto sin una racionalidad estratégica —“imperdonablemente”, dice— y ahora enfrenta el dilema clásico de las........
