Trump, el aprendiz de brujo
Donald Trump escogió a Kevin Warsh para presidir la Reserva Federal porque creyó que tendría un aliado dispuesto a bajar las tasas. Puede haber conseguido exactamente lo contrario: un banquero central obligado a demostrar su independencia frente al presidente que lo llevó al cargo.
Esa es la historia de fondo del ultimátum lanzado el viernes por Trump, la presión más directa sobre la Fed desde que Warsh asumió la presidencia.
Recordemos la secuencia. En enero, el Departamento de Justicia abrió una investigación criminal contra Jerome Powell, un pretexto —así lo calificó el propio Powell— para presionar sobre las tasas. Dos semanas después Trump nominó a Warsh, exgobernador de la Fed y tradicionalmente considerado un “halcón”, pero que entonces se mostraba partidario de tasas más bajas. Trump dijo incluso que no lo habría elegido si creyera que las subiría.
Pero la economía cambió. La guerra con Irán elevó los precios de la energía y Warsh recibió una tasa de 3.50 a 3.75 por ciento con una inflación que llevaba años por encima de la meta.
Desde entonces, las señales han ido en una sola dirección. En julio, tres integrantes del Comité de Mercado Abierto votaron por subir la tasa, el primer triple disenso desde 2016. Las minutas mostraron que muchos participantes consideraban necesario endurecer la política monetaria si la inflación no cedía.
Y el 28 de agosto, en Jackson Hole, Warsh dijo lo que Trump no quería escuchar. El índice de precios del gasto de consumo (PCE) crece........
