Toda acción conlleva una reacción: del caos de enero a la factura de noviembre
El panorama para las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos se avizora notablemente diferente hoy en febrero de lo que Donald Trump y la mayoría en su partido presumían al cierre de 2025. Un año después de haber iniciado su segundo mandato, los índices de aprobación del presidente pintan un panorama preocupante para la administración a medida que se acercan dichos comicios. Encuestas publicadas este mes muestran que la aprobación presidencial está por debajo de la media en prácticamente todas las principales encuestas -incluidas Fox y Rasmussen, dos encuestadores pro-Republicanos- y con una aprobación negativa neta récord que oscila entre los -19 y -26. Si bien al igual que todo presidente antes que él la tendencia ha sido invariablemente a la baja después de su investidura y primer año de gestión, la aprobación neta general de Trump cayó casi 18 puntos a partir de marzo 2025. Particularmente problemático para él y su partido es el desplome en todos los sociodemográficos clave que impulsaron su segunda victoria en 2024: su apoyo entre el electorado joven se han desfondado (los de 18 a 29 años ahora muestran solo un 25% de aprobación en algunas encuestas), sus números con los hispanos han caído drásticamente y los votantes independientes están rechazando rotundamente al mandatario. Incluso dentro de su propio partido, hay indicios de erosión, con la aprobación de votantes Republicanos disminuyendo veinte puntos, de 90% a 70%. Las bajas calificaciones se extienden a todas las áreas de política pública (exceptuando su manejo de la frontera con México), con su gestión de las políticas económica, migratoria y exterior registrando puntuaciones negativas, lo que sugiere un descontento sistémico, más que específico, con el desempeño de la administración. Las encuestas de febrero muestran además que los Demócratas cuentan con una ventaja de 5 a 6 puntos en la intención genérica de voto, que aumenta significativamente entre los votantes “extremadamente motivados” para votar, con los que los Demócratas poseen en este momento una ventaja de 16 puntos. Para un partido que controla la Cámara de Representantes por solo cuatro escaños y el Senado por seis, estos son presagios ominosos.
¿Qué sucedió? La respuesta reside en la colisión entre la caótica visión de política exterior de Trump, la reacción a sus políticas internas, un escándalo -el caso Epstein- que sigue arrinconando a la administración y enfrentándola con su sectores de su base MAGA y la persistente........
