Una nueva guerra en el mundo
Cuando en el mundo surge una nueva guerra, siempre aparece la obligación de hacerse preguntas esenciales. Cuando uno observa los primeros movimientos militares en un conflicto que involucra directa o indirectamente a Estados Unidos, aparece de inmediato una cuestión fundamental: ¿cuál es realmente el objetivo de la guerra en Irán y qué se pretende ganar con ella? En realidad, no se trata solo de la dimensión militar, sino del sentido político, estratégico y moral que se le atribuye.
En toda guerra existe un principio básico que rara vez se menciona con suficiente claridad. Una guerra no se libra simplemente porque sí. Se libra porque alguien considera que debe ganarse algo que no puede obtenerse por otros medios. Por eso la primera pregunta que debería hacerse cualquier sociedad democrática es simple y directa: ¿Quién y qué gana con la guerra? Sin esa respuesta, cualquier conflicto corre el riesgo de perder legitimidad ante su propia población y, en este caso, ante el mundo entero.
Estados Unidos ha enfrentado históricamente ese dilema. Su opinión pública ha reaccionado de manera muy distinta según la naturaleza de cada conflicto. Cuando el objetivo es claro y percibido como una amenaza directa —como ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial tras el ataque a Pearl Harbor— el apoyo nacional tiende a consolidarse. Cuando la justificación es ambigua o prolongada en el tiempo, como ocurrió en Vietnam, Irak o Afganistán, el........
