Una escala en Abu Dabi
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Nada más esnob que un columnista hablando de sus viajes. Pero admito que es una tentación irresistible. Y, como nos enseñó Oscar Wilde, para deshacerse de una tentación no hay más remedio que ceder ante ella. Así que aquí va.
Andaba por estos días de viaje con “el hombre con quien vivo”, una expresión que robo de Leila Guerriero ⎯en últimas, en cuestiones de letras, todo lo bueno es robado. Antes de volver a Bogotá, nos quedaba un trayecto de Bangkok a Madrid con una escala de 50 minutos en Abu Dabi. Pero apenas aterrizamos en Abu Dabi, nos avisaron que el espacio aéreo estaba cerrado. “Irán le está disparando a Israel”, dijo alguien. “Ah, los persas”, pensé, “están presos por el nacionalismo y los gobierna un tirano”. “No”, dijo alguien más, “fueron los israelís quienes dispararon”. “Ah, los sionistas”, pensé, “están presos por el nacionalismo y los gobierna un tirano”. Alguien más agregó: “Es Estados........
