Detalles de la “delcyficación” y patética oposición local
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The New York Times publicó un reporte con el día a día de la interferencia de Trump en Venezuela a través de su secretario de Estado y eventual sucesor en la presidencia, Marco Rubio.
El 3 de enero, poco después de la captura de Nicolás Maduro, Rubio le comunicó telefónicamente a Delcy Rodríguez que tenía opciones: “trabajar con Estados Unidos o sufrir un ataque a mayor escala contra la infraestructura, las bases militares y los altos funcionarios de Venezuela”. Ella aceptó colaborar.
Poco después del, según él, mayor logro de política exterior, Trump alcanzó a pensar si valdría la pena que el secretario de Estado se instalara en Caracas. Su equipo creyó que era un chiste. Hubiese sido una movida políticamente arriesgada y redundante. “El señor Rubio no necesita mudarse a Caracas. Ya gobierna Venezuela desde Washington”. No es gratuito su apodo de virrey de Venezuela que “controla las finanzas, la distribución de sus recursos naturales y su gobierno”. Gracias al WhatsApp, el seguimiento es cotidiano e incluye “chismes, saludos de cumpleaños y selfis”.
Sin detenerse en minucias como la soberanía y el derecho internacional, un vocero del Departamento de Estado ve evidentes beneficios........
