Qué pena me das
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La otra noche salí a cenar con mi esposa en un restaurante cercano a casa, sin sospechar las consecuencias catastróficas de aquella decisión, sin imaginar a los enemigos agazapados que nos esperaban para emboscarnos.
Llegamos puntualmente a las nueve y media. No nos sorprendió que, siendo un sábado, el lugar se encontrase desbordado de gente bulliciosa que hablaba y reía a gritos. Nos asignaron una mesa pequeña, mal ubicada, demasiado cerca de otros comensales. Pensé que nadie me reconocería. Si bien llevo más de cuarenta años saliendo en las televisiones americanas, ya nadie ve mi programa.
Los primeros en ponerse de pie y acercarse a nuestra mesa con ánimo beligerante fueron dos peruanos, un hombre y una mujer, que vestían atuendos coloridos, relojes de alta gama y joyas llamativas. De inmediato nos pusimos de pie y los saludamos amablemente. Perplejos, vimos cómo ellos jalaron sus sillas y se sentaron a nuestra mesa, sin pedir permiso para dicho abordaje pirata. A continuación, el caballero con aires de magnate me amonestó porque he anunciado que no votaré en las elecciones presidenciales peruanas:
-Estás dando un pésimo ejemplo a la juventud -me dijo-. Tú eres un referente, un líder de opinión. ¿Cómo puedes viciar tu voto, cuando está en juego el futuro de tu patria?
Me sorprendió la virulencia de su ataque.
-No voy a viciar mi voto -le aclaré-. En realidad, no voy a votar.
-Yo tampoco -se unió valerosamente mi esposa.
Los peruanos indelicados hicieron un gesto de reprobación, nos miraron con lástima y la señora nos fustigó sin miramientos:
-¿O sea que les da igual que gane Keiko o que gane la izquierda? ¿No comprenden que, al no votar, les hacen el juego a los comunistas?
-No somos comunistas -le dije, con una sonrisa piadosa-. Pero prefiero no votar porque, siendo periodista y escritor, mi mejor contribución al país no es hacer propaganda política, sino preservar mi independencia y estar en la oposición al poder de turno.
Me miraron como si fuese un insecto, una alimaña.
-Qué pena me das -dijo el peruano-. Te has convertido en un caviar. Te das el lujo de........
