Un par de notas para la reflexión de Santiago Vargas sobre el resentimiento
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En respuesta a la columna titulada “En defensa de los resentidos”, de Santiago Vargas Acebedo.
La reflexión comienza nombrando a Nietzsche para hablar de la moral, el resentimiento y la democracia. Desde el principio deja entrever que Nietzsche es una especie de odiador de las clases menos favorecidas, y pareciera categorizarlo como un pensador que sostiene las jerarquías humanas y que, por ende, desprecia la democracia y lo que él llamaría la moral del esclavo. Esto es una sobresimplificación de proporciones atroces para el punto que quiere sostener con respecto al resentimiento, pues si hay algo que Nietzsche no era, era un adorador de las jerarquías entre seres humanos. El hecho de que no creyera en el pueblo como agente colectivo con capacidades óptimas para dirimir el rumbo de una nación no equivale a que adorara las estructuras hegemónicas y opresoras.
Entre sus apreciaciones, el autor exclama que “cada vez que un actor político iza las banderas de la justicia social” lo tratan de resentido. Llama la atención que el “cada vez” apela únicamente al pathos del lector —ya que nos pusimos filosóficos—, pero no aporta al debate ni contribuye a la construcción de un argumento sustentado en algo distinto a opiniones personales de........
