Una ONU sin modelo
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
La 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas volvió a mostrar las costuras, cada vez más deshiladas, del orden internacional. Por el atril pasaron dirigentes convencidos de haber diagnosticado la enfermedad del mundo y, casi siempre, de ser los únicos que no la padecen. Todos tienen adversarios que amenazan la paz. Todos poseen razones excepcionales para hacer lo que reprochan a los demás. Ninguno parece reconocerse en el problema que describe.
Ucrania continúa reclamando ayuda para resistir la invasión rusa, como si todavía hiciera falta recordar que un país tiene derecho a existir dentro de sus fronteras. Trump presentó una vez…
Ucrania continúa reclamando ayuda para resistir la invasión rusa, como si todavía hiciera falta recordar que un país tiene derecho a existir dentro de sus fronteras. Trump presentó una vez más su presidencia como el punto de partida de la prosperidad estadounidense. Otros celebraron sus propios resultados, exigieron mayor respeto por el derecho internacional o denunciaron su incumplimiento. Hubo delegaciones que abandonaron sus asientos. Hubo llamados a escuchar, pronunciados ante auditorios que preferían no hacerlo.
La escena es particularmente interesante. Si los gobiernos se comportaran como hablan en Naciones Unidas, viviríamos en un planeta de Estados pacíficos, comprometidos con los derechos humanos y modestamente interesados en el bienestar ajeno. Nadie explota su ventaja. Nadie cruza una frontera sin motivo. Nadie sacrifica civiles. Las guerras, por........
