El juego sucio de los aspirantes políticos
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Perros y gatos, en eso se ha convertido la campaña electoral. Prevalece la garrotera sobre las propuestas serias de los aspirantes a los distintos cargos gubernamentales. Como si se tratara de una competencia sobre quién desacredita más a los contendientes de la democracia.
A un lado los perros, al otro los gatos, eso se llama polarización. No hay matices ni alianzas posibles. Se vale todo. Insultos van, insultos vienen. Tal vez nuestra clase política se dio cuenta de que de la trifulca se obtiene más audiencia. Y de que azuzando al pueblo se exacerban las bajas pasiones y por lo tanto el alineamiento sectario.
Los perros aturden más con sus ladridos, mientras que los gatos afilan sus........
