La belleza está en la imperfección
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Estos días vi El diablo viste a la moda 2, y una escena en particular llamó mi atención. Quizá sea la más profunda de toda la película. Ocurre durante una cena en Milán, frente al fresco de La última cena de Leonardo da Vinci. Miranda Priestly, con su elegancia glacial de siempre, enfrenta a Benji Barnes, el joven billonario tecnológico que quiere adquirir Runway. Mientras mira el mural, Benji (quien recuerda figuras como Jeff Bezos o Elon Musk) afirma con serenidad casi profética que todo se reemplaza: civilizaciones, industrias, formas de arte, la moda, las revistas, los creativos humanos. El futuro llega igual, lo queramos o no. Miranda responde defendiendo con vehemencia lo imperfecto: la mano........
