Tiempos de opresión
La Copa del Mundo le llegó a la 4T como una bocanada de aire a quien se estaba ahogando. Eran ya demasiadas las presiones que el gobierno norteamericano venía ejerciendo en contra del gobierno de Claudia Sheinbaum: la renegociación anual del TMEC, las acusaciones de la colusión del narco con el partido político Morena, los señalamientos en contra de Rubén Rocha Moya, entre otros.
Durante más de un mes, el mundo se detuvo, y parecería que los gobiernos también. Sin embargo, al término del mundial, la inercia regresó y el gobierno de Claudia Sheinbaum se siente nuevamente acorralado.
La pretensión de Estados Unidos es muy sencilla: entregar a un gobernador con licencia que enfrenta acusaciones de vínculos con el crimen organizado. El gobierno que ha entregado a decenas de personas acusadas sin cumplir el procedimiento de extradición a Estados Unidos, amparándose únicamente en razones “de seguridad nacional” resulta que para el caso de Rocha, pide pruebas y prácticamente sentencias. Es increíble que el gobierno prefiera proteger a un narcopolítico poniendo en riesgo toda la relación bilateral. Es decir, el gobierno de Sheinbaum tiene una disyuntiva: entregar a Rocha Moya o sufrir las consecuencias de una tensión política con nuestro principal socio comercial. Sheinbaum claramente ha optado por la segunda alternativa.
El hecho de que el gobierno actúe con esas varas tan distintas cuando se trata de enviar connacionales a Estados Unidos a enfrentar juicios (por las diferencias entre los que fueron enviados sin proceso de extradición y los que no han sido........
