Con las bayonetas puede hacerse todo
Ciudad de México.- Les pido a mis cuatro lectores que miren a este muchachillo delgaducho y esmirriado que en el lobby de un hotel de cuarta clase está hablando con un hombre musculoso y recio. El muchachillo soy yo. El hombre tiene nombre muy sonoro: se llama Federico Sáenz del Riego, mejor conocido como el Hombre Mosca. Ayer trepó a pulso hasta lo más alto de la alta catedral de Saltillo, y se puso de cabeza sobre la cruz. El Hombre Mosca le dice con voz triste al muchachillo que lo entrevista: "La gente no va a verme subir, joven. Va a ver si me caigo". Y luego añade: "Cuando estoy arriba miro llena la plaza, y llenas también las calles. Cuando bajo para pasar mi gorrita y juntar algunos pesos ya no hay nadie". El entrevistador tiene 15 años, y escribe en un periodiquito estudiantil llamado "El tecolote", por ser de la Escuela Nocturna para Trabajadores. Nos lo imprime, en tipos movibles y prensa de abanico, un generoso impresor, Bernardo "Nolín" Mellado, que nos fía la impresión y luego se olvida de cobrarnos. En la entrevista con el Hombre Mosca el muchachillo ha aprendido cosas acerca de la naturaleza humana que luego confirmará en la lectura de obras como "Bola de Sebo", de Guy de Maupassant, y "Tristeza", un cuento de Anton Chejov. En el hombre hay........
