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Sindéresis

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thursday

Ciudad de México.- Una noche, una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas, según dijo el poeta, en el Ensalivadero, solitario sitio alejado de la ciudad al que acuden las parejas en trance húmedo, el joven Tolera se sorprendió al ver que su novia llevaba el cinto del vestido en los tobillos. Antes de que el galán pudiera dar voz a su extrañeza le explicó ella: "Mi mamá me tiene dicho que no me deje tocar abajo del cinturón".

Don Obito vivía sus últimos momentos. Con feble voz se dirigió a su esposa: "¿Me amaste, Ortigia?". Respondió ella: "Sí". "¿Encontraste a mi lado la felicidad?". "Sí". "¿Me fuiste fiel?". "¡Ay, Obito! ¡Que preguntón te has vuelto!".

Cierto señor contrató a una empleada doméstica. Le dijo: "Se encargará usted de lavarme la ropa, y todo lo demás". Acotó la mujer: "La ropa se la lavaré, pero todo lo demás tendrá que lavárselo usted........

© El Diario