Lámpara de mano
Ciudad de México.- Un individuo de siniestro aspecto llegó a la casa de mala nota y le dijo a la daifa que lo recibió: "Te pagaré el doble de lo que cobras, pero ha de ser como yo quiera". Ella pensó que el tipo era seguramente un pervertido, así que rechazó el ofrecimiento. Lo mismo hicieron otras tres o cuatro. Una, necesitada de dinero, aceptó ir con él a una habitación. Las otras se congregaron frente a la puerta en espera de oír gritos de dolor o exclamaciones de protesta. Nada oyeron. Después de un rato apareció el sujeto arreglándose el saco y la corbata- Tras él venía la mujer llenándolo de injurias. Una de sus compañeras le preguntó llena de inquietud: "¿Cómo quería ese hombre?". "Igual que todos -respondió la maturranga hecha una furia-, pero fiado". Babalucas le contó, triste, a un amigo: "Puse un negocio, y fracasé". Quiso saber el amigo: "¿Qué clase de negocio era ése?". "Una sala de masajes -respondió Babalucas-. De autoservicio". "No me inspira confianza mi nuevo psiquiatra -dijo con inquietud la........
