Sin atropellar a nadie
La muerte tiene estas feas ocurrencias. A veces se lleva a la gente cuando todavía tiene mucho que darnos, incluso en su mejor momento. Le ... ocurrió al novelista Domingo Villar, gallego de Vigo, que ejerció de tal en la vida y la literatura, y que al tiempo que lo hacía nos regaló a un personaje, el inspector Leo Caldas, y tres libros, Ojos de agua, La playa de los ahogados y El último barco, que por sí solos y sin necesidad de más lo hacen acreedor a un lugar de honor en la historia de nuestra ficción criminal. Escribía en su lengua materna, el gallego, se traducía a sí mismo al español y otros lo llevaron a varias lenguas en las que obtuvo crédito merecido y aspiró a prestigiosos........
