El CD Tenerife y los 'expected goals'
César centra hacia atrás durante el partido entre Tenerife y Sporting de Gijón / Andrés Gutiérrez
Hace un par de años leí en El País a Jorge Valdano una reflexión sobre la tiranía de las estadísticas en este fútbol moderno, donde todo se mide al peso y se cuantifica. No obstante, cada vez son más los profesionales del juego -creo que Valdano también- que hacen uso de las métricas, que al deporte y a la vida han venido para quedarse.
Uno de los indicativos más en boga responde al nombre de expected goals y lo vimos sobreimpresionado en televisión un montón de veces durante el último Mundial, inmejorable escaparate para marcar tendencias.
Tal vez pudiera parecernos que este medidor de nombre anglosajón forma parte de las narrativas más recientes, pero la realidad es que lleva años entre nosotros. Ya en 2017, Arséne Wenger lo utilizó en rueda de prensa para defender que su equipo merecía haber ganado al Manchester United un partido que acabó 1-3 y en el que su equipo contabilizó 33 tiros a portería. "Si miras los goles esperados (xG), el resultado debió ser de 5-2", reivindicó el flemático Arséne.
Los expected goals son un indicativo que revela la probabilidad de gol, esto es, los méritos contraídos para hacer traca ante el marco rival. A menudo hemos oído apoyarse también en esta métrica a Luis Enrique o Guardiola para justificar que sus equipos debieron marcar cinco goles o siete, aunque en el marcador finalmente no luciese ninguno. Merecer mucho y no........
